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Poesía














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La gente teme.

La gente teme de las voces de verdad,
hablan todo a medias y seducen de mentiras
olvidan los acuerdos
evitan reuniones
postergan el café
caminan pensando en otras cosas
miran, sin mirar.

Temen de ser vistos,
de decirse las verdades,
de olvidar los cumpleaños, aun que los olviden
de limpiarse el alma, pues mañana habrá algún tiempo
temen de moverse, de mover las situaciones
de vivir un poco más.

Paradójicamente
buscan alguien que les ame
que los o las cobije,
que tome de la mano,
que acaricie,
que diga la verdad sin "recovecos"
por muy bella que sea la seducción,
buscan quien les bese los ojos
con la nariz.

Buscan a alguien
que los o las saque limpios o limpias de la ropa vieja,
de las esperas eternas,
de las llamadas salvadoras,
de la locura de amar por no estar solos,
que les bese las rodillas con las manos,
que se duerma por el hecho de dormirnos,
que mire en la mañana...

Buscan, siempre buscan...

Y cuando se aparecen...

Temen.

Alonso.
mad. 4 sept. 2006

Lo Justo.

Hay iniciativas que se toman y se juegan
y otras que no...

Pues aveces la gente no entiende
y tal como los huemules,
al oir quebrarse las ramas
o el movimiento del pasto,
corren, lejos y se pierden en la montaña
y a la hora de volver, ya es tarde.

Podría llenar este poema de lunas
Soles, flores, abrazos, gestos,
sonidos, melodías, guitarras
y acordes raros...

para que no arranques...


creo que lo justo es decir,
lo justo...

a ratos...
te pienso.

Alonso.
Julio, 2006.

Sonrisas.

Por detrás del teléfono
escuché tu sonrisa
y aparecieron sonrisas tuyas,
de esas que me sonrien también,
en el instante único
en que las recuerdo.

En días ruidosos
me inventé el silencio
para poder escucharlas,
pequeñas, discretas aveces
en el silencio,
inventandose venían.

De esas sonrisas risueñas
podría escribir libros,
sembrarlas pa´ que no se acaben..

lo mejor de tus sonrisas
es cuando me dejas besarlas.

--
Alonso
Octubre, 2005.

Arpas.

Duele la muerte de las arpas en la noche
pues cantaban desveladas y felices,
atraviesan radiantes, el muro de lamentos
pero mueren o se matan.

Sus sonidos abstractos mantenían como dioses
a este estúpido creyente
feligrés de poca monta
atónito,
            como siempre.

Como la primera noche en que las oí llorar
y cantarme una canción que ya no fuera de ellas.

Soplé sus sones,
como pidiendo que la arena cobrara libertad
y encandiladas volvieron a mis ojos
me abrazaron a pesar de no querer
y me hicieron llorar por dos cuadras enteras.

Duele la muerte de las arpas en la noche
pues cantaban radiantes,
                y yo
atónito
               como siempre.

--
Alonso.
Mayo del 2006.

¿Sabes?

aveces se me arrancan las palabras por la calle
digamos que se derrumban en las soleras
como las paredes sin metal

soy de los que entona sus versos
sin entenderlos
sin escucharlos
pero sintiendolos como sientes cuando miras
y sabes que te miro también

cuando escojo el lado derecho de la micro
no dejo que se me escapen las palabras
las contengo tal cual las ollas a presión
y me las trago

me emociona hasta las cuerdas
verme pequeño
cotidiano
y vulnerable por la mas mínima gota de viento

me gusta serlo.... y me cuesta también, por qué no?

¿Sabes?

el lado derecho de la micro
se elije
para ver el mar.

Alonso.
Enero del 2006

A la derecha del Dios Padre.

Yo si estuve sentado a la derecha del Dios padre,
subi a su reino,
pagué mi boleto y con temor le dije:
"¿ puedo sentarme a su derecha?"
y concentrado en el camino respondió,
con voz celestial y una pisca de reverberancia
"claro, nadie esta ocupando el asiento"

al rato, medio aburrido de los ruidos del paraíso
le dije:
"en la parada por favor"
"como no"
                   dijo él.

Alonso.
Marzo del 2006.

Sonidos.

El sonido tuyo aqui dentro
me hace eterno y fuerte,
ni tu, ni yo...
tu sonido, aqui dentro.





¡A mi no me gustas cuando callas!

porque estás
pero ausente.

Alonso.

Octubre, 2005.

Rex.

Aveces el alma se desangra
y se seca,
se desagua por los ojos
y se arranca todo de raíz
la inocencia, la paz
y da paso a viejas angustias
que recuerdan el día en que llegué.

Comencé la sinfonía dolorosa
y a escavarle al alma mía un Réquiem.

Distinguido Rex, mediocre y conformista
clava la batuta en tus ojos y desangra el alma
como lo has hecho conmigo,
confía siempre en tu ciencia
y llora como niño desconsolado
cada vez que des un paso fuera de ella.

Paga por el daño que nos haces a los inocentes
que por tu arte de pensar
perdimos la niñez, la alegría de empapar lo spirito
con las luces del viento, con las voces simples
de contrapuntos volátiles y libres..

¡¡Muerete Rex!! ¡¡desaparece!!
o déjame arrancar de tu reino de mentiras,
que tu mismo inventas
que tu mismo crees...

aveces el alma se desangra por mis ojos
y solo pienso en huir, irme a la cordillera
y observar la jaula de los perros,
ver como se lamen entre ellos
como se seducen y se mienten.

Aveces el alma
se desangra por los ojos
como hoy,
mis ojos.


Alonso.
Valparaíso Junio, 2006.